DESARRAIGO Y MIGRACIÓN CON ESTAMPA DE FLAMENCO / El Ciudadano



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La reconocida bailaora chilena Natalia García Huidobro regresa a escena con un nuevo montaje interdisciplinar. Tres bailaores, tres cantaores y dos músicos dan vida a la pieza coreográfico-musical El arrebato de Compañía La Típica, que cuenta con la dirección escénica de Rodrigo Bazáes y el diseño integral de Cristián Reyes.

Migración (territorio – traslado – tiempo) y desarraigo (emocional y territorial) son los ejes centrales del nuevo espectáculo de la compañía La Típica coproducido por Espacio Checoeslovaquia. El arrebatoque cuenta con la dirección e interpretación protagónica de Natalia García-Huidobro, dirección escénica de Rodrigo Bazáes (Oleanna, Los 80’) y diseño integral de Cristián Reyes (Un tranvía llamado deseo); se estrena el próximo 5 de abril en Centro Gabriela Mistral, GAM, en el contexto del mes de la danza.

“Me gusta ver la danza como una representación visual de la música, pienso que la música nos mueve como un gran impulso, y la danza crea tensión en el espacio así el espacio respira y emerge un viaje a la libertad. La construcción de una imagen escénica contiene mucha fuerza, le habla al público en distintos planos y esto es lo que nos conecta aunque sea abstracto. No hablo de una historia literal, pero sí de historias intimas que viven en mí y en los que comparten este viaje”, explica la reconocida bailaora chilena.

El Arrebato es una obra coreográfico-musical conformada por tres bailaores, tres cantaores y dos músicos en escena. Cabe mencionar que esta propuesta se plantea como un montaje multidisciplinar, pues el sonido y escenografía consideran dispositivos tecnológicos que permitirán experimentar otras dimensiones y espacialidades escénicas. El sonido, al igual que en los trabajos anteriores de la Compañía La Típica, cobrará un rol fundamental en la dramaturgia y en la elaboración, y uso de los elementos escenográficos.

“El cante se ha vuelto una vertiente de historias que hoy he elegido revisitar para hacer un paralelo con el contexto actual y develar la vigencia de las problemáticas históricas que atraviesan la humanidad y permanecen a pesar del paso de los años, la evolución y el desarrollo. De esta “memoria colectiva”, que es territorial, política, emocional y cultural, me detendré y profundizaré en algunos aspectos que me resultan interesantes de ella, sobre todo porque hoy se presentan en nuestra realidad con mucha fuerza”, agrega Natalia.

Considerando que El arrebato es una obra de danza en donde el motor y la principal herramienta es el cuerpo, la investigación de este proyecto está basada principalmente en determinar e identificar cómo afectan y se manifiestan estos dos conceptos –migración y desarraigo– en y a través del mismo. Físicamente el cuerpo y la mente se modifican al trasladarse de un espacio a otro, como también en el proceso de desapego respecto de otros; se alteran las emociones y varían las percepciones respecto del entorno y los demás. Se produce lo que Natalia llama “equilibrio inestable”: la inseguridad de salir de un entorno seguro –por necesidad, obligación o simplemente por curiosidad y deseo de búsqueda– desequilibra y modifica la corporeidad.

“He vivido en Madrid durante 14 años, yendo y viniendo a Chile e Inglaterra de manera intermitente, pero ha sido en España en donde he profundizado mi estudio sobre el flamenco y he desarrollado parte importante de mi actividad creadora, pero siempre con la urgencia de estar en permanente movimiento, entrando y saliendo, alimentándome de distintas culturas, personas, historias, ritmos y saberes. Mi vida, así como las historias que nos regala el cante, tienen una similitud: el espacio – tiempo y es de ello que necesito, en calidad de artista, hablarles ahora”, finaliza.


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